Caso Examen profesional…

Caso enviado a Terapia Académica por “Amiga Miedosa”:

En cierto Colegio prestigiado del sur de la ciudad (de México), en un examen profesional, los sinodales eran expertos en la materia, reconocidos internacionalmente y con un gran número de publicaciones y reconocimientos.  Dos de ellos se reconocieron inexpertos en el tema de tesis y pidieron a la examinada que los ilustrara al respecto.  Una vez que la escucharon, hicieron sus comentarios bastante pertinentes desde su propia experiencia.  Pero el presidente del Sínodo, también inexperto en el tema, en lugar de aceptarlo, utilizó su tiempo para recordarles a todos lo grandioso que es su último libro, hacer un amplio recorrido por su contenido, y de repente mencionando los posibles nexos con la tesis que estaba siendo examinada.  Después de 25 minutos de hablar de su trabajo,  le deseó buena suerte a la sustentante, y le auguró un camino tan exitoso como el suyo propio.

Comentario (de Amiga Miedosa):
A veces no podemos estar seguros de que lo que los asesores dicen o hacen es completamente de mala fe, o un acto egoísta. A veces las tesis de verdad merecen más que una simple manita de gato, y los comentarios que se pueden hacer a ella pueden llegar a ser verdaderos momentos de aprendizaje.  Yo en lo personal he aprendido mucho de cómo escribir textos académicos de mi asesora, y por otro lado, me he querido desmayar al leer textos de mis alumnos un poco más inexpertos que yo. Eso sí, “en el pedir está el dar”, es decir que a veces los modos pueden no ser los mejores, pero sí las intenciones.  Tal vez, en lugar de criticar a los asesores, se les debería asesorar para dar aseorías, y todos saldrían beneficiados.

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