2 El traje nuevo del emperador

El traje nuevo del Emperador

Hans Christian Andersen

Había una vez un rey obsesionado con su vestuario. Un día llegaron al palacio dos charlatanes y le aseguraron que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta tela, añadieron, además tenía la especial capacidad de ser invisible para los estúpidos e ineptos.

-¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. ¡Que se pongan enseguida a tejer la tela!

Los estafadores pidieron entonces dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para tejer. Montaron un telar e hicieron como que trabajaban en la ropa, pero no tenían nada en la máquina.

Después de unos días, todos hablaban de la magnífica tela, tanto que el Emperador quiso verla con sus propios ojos. Seguido de sus cortesanos y sirvientes, se encaminó a la casa donde trabajaban los tejedores. Miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.

-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos.

“¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso.” Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía:

-¡Es digna de admiración, maravillosa, magnífica! -dijo el Emperador.

Los cortesanos miraban y remiraban, pero ninguno veía nada; no obstante, todos repetían: “¡oh, qué bonita, es preciosa, elegantísima, estupenda!”.

Los embusteros fingieron que habían terminado el traje e hicieron como que le ayudaban al rey a ponerse la inexistente prenda. Entonces el emperador salió con ella a un desfile, con tal de no admitir que era tan inepto o estúpido como para no verla.

En la calle, nadie quería que parecer incapaz o estúpido, así que todos decían:

-¡Qué precioso el traje nuevo del Emperador, qué hermoso!

El rey anduvo así, entre aplausos y alabanzas.

-¡Pero si no lleva nada! ¡El rey va desnudo! -exclamó de pronto un niño.

-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.

El emperador escuchó y sabía que tenían razón, pero levantó la cabeza y siguió más altivo que antes, con los ayudas de cámara sosteniéndole la inexistente cola.

Significación

“El traje nuevo del emperador” se usa a menudo como una metáfora que indica una situación en la que la mayoría sometida guarda silencio frente a una verdad obvia, aun cuando en sus adentros reconozcan lo absurdo y grotesco de la situación. En el ámbito académico mexicano la forma en que se silencia, se margina y se castiga a unos, y la forma en que se premia y se promueve a otros es clara y transparente: depende de una serie de reglas tramposas, así como de la pertenencia a un clan, o a una dinastía familiar, o a una mafia político-académica… pero nadie lo dice. Esa es la magia social de este tipo de poder: no decir lo que es evidente. Pero esta “magia” caerá por sí sola cuando  nos animemos a “desnudar al rey” con nuestros testimonios.

FIN

3 comentarios en “2 El traje nuevo del emperador

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