Yo quiero un trabajo como el de Boris (2)

Hace un par de días me llegó a las manos un extraordinario artículo que llevaba éste título, primeramente quiero congratular a su autora por tan brillante exposición, y en segundo lugar quiero hacer referencia a otro suceso, también concerniente al afamado Boris Berenzon que es digno de divulgar.

Tras la lógica emprendida por Beatriz, propongo un quinto apartado “Premio al cinismo y abuso de poder Boris Berenzon: tres pasos a seguir para lograr un mayor reconocimiento académico, puntaje en el SNI e incremento salarial”.

El año del 2010, también conocido por los mexicanos como el año de las celebraciones y desfalcos financieros a causa de sus centenarios y bicentenarios, nuestra máxima casa de estudios también cumplió un siglo de existencia, durante todo el año pasado la Universidad conmemoró su natalicio realizando coloquios, debates, publicaciones, concursos y eventos culturales.

Por algún motivo que desconozco, Boris Berenzon jugó un papel trascendental en éste último rubro. Así es, a éste miembro de nuestra comunidad académica, seguramente en reconocimiento por su ardua labor y compromiso académico, se le nombro comisario de la exposición del centenario de la Universidad Nacional; sorprendente ya que Boris Berenzon, no había realizado una sola exposición en su vida, cabe mencionar que ésta no era una exposición secundaria que se presentaría en los corredores de nuestra facultad ó en algún auditorio universitario, no, el espacio que auspició ésta magna exposición fue el Antiguo Colegio de San Ildefonso.

Casi con certeza podría asegurar que la decisión de dicha encomienda se sitúa en el nuevo discurso expositivo, abrir nuevos horizontes, metodologías y miradas en el espacio museístico y al mismo tiempo reconocer que los connotados curadores que son parte de ésta casa de estudios – Teresa del Conde, Deborah Dorotinsky, Cuauhtemoc Medina, Elisa García Barragan, Renato González, Jaime Cuadreillo, Jorge Alberto Manrique, Fausto Ramírez, entre otros- serían incapaces de lograr lo que Boris Berenzon logro, una exposición incomprensible, carente de discurso curatorial. Con éste hecho, Boris demostró que cualquier hijo de vecina es curador de una exposición, ese medio que se tenía copado por un grupo muy reducido y selecto de intelectuales fue transgredido por el vulgo e incompetencia que encarna Boris Berenzon.

Pero no sólo quiero hacer referencia a éste triunfo berenzoniano, a continuación expondré la brillante manera que este miembro de la academia universitaria implementó para hacerse de unos cuantos miles de pesos extracurricularmente sin tener que declararlos al fisco y cobrar simultáneamente su sueldo como profesor de tiempo completo de nuestra alma mater, es decir cobrar dos veces a la misma institución, situación que para la mayoría de sus profesores esta penalizada pero que como veremos a continuación todo es cuestión de entender el sistema para poder utilizarlo.

Para llevar a cabo la tarea encargada, la exposición, Berenzon contrató (con recursos de la Universidad) un equipo de ayudantes, todos ellos alumnos suyos de ésta facultad.

Tras meses de trabajar sin percibir sueldo, el día que finalmente reciben sus cheques, su querido y respetado profesor “Boris” preocupado por la violencia que se vive en nuestro país y en el afán de proteger la integridad de sus alumnos para que no fueran a ser presas de algún maleante, pone a su disposición tanto a su chofer como a su adjunta para que acompañe a los muchachos al banco a cambiar sus cheques; un gesto generoso sin lugar a dudas. Al llegar al banco, hacer la cola y cobrar su dinero, la adjunta a boca de jarro les exige que depositen la mitad de lo percibido en un número de cuenta a nombre de “BORIS BERENZON GORN” y espera a que cada uno de sus subalternos obedezcan la indicación hasta comprobar que la operación se ha llevado a cabo.

Efectivamente, la adjunta no les puso una pistola en la cabeza, pero si sirvió como presencia intimidatoria para que se hiciera éste intercambio, un hecho que algunos envidiosos podrían leer como abuso de poder pero que afortunadamente ante los ojos de diversos órganos universitarios no es un elemento de prueba suficiente para proceder en su contra, los jóvenes no sufrieron coerción sino que decidieron regalar la mitad de su sueldo a su querido y respetado tutor.

Cabe mencionar que ademas de éste generoso obsequio por parte de sus pupilos, Boris Berenzon percibía un sueldo como comisario de la exposición más su salario de profesor titular de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras.

No me queda mas que felicitar a las autoridades universitarias por el excelente trabajo que desempeñan en casos como éste. Algunos mal pensados e injuriosos pueden elucubrar sobre éstos hechos, dicen, que el profesor Berenzon tiene relaciones de alto nivel con miembros de la “familia universitaria” quienes lo cobijan y permiten que proceda de esta manera sin recibir sanción alguna; y aunque pareciera que estoy escribiendo sobre algún capo de éste país, penosamente no es así, estoy refiriéndome a un distinguido miembro de la comunidad académica, galardonado en la segunda mitad de la década de los noventa con el premio Universidad Nacional, profesor titular de esta facultad y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Un hombre sin escrúpulos ni principios que goza de impunidad en los territorios autónomos de la UNAM que le sirven de principado para llevar a cabo sus fechorias.
Otilia Florescano

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3 comentarios en “Yo quiero un trabajo como el de Boris (2)

  1. Sólo una aclaración. Debes estar algo confundido, porque el cargo que tuvo Berenzon en la exposición que mientas no es el de “comisario” (me recuerdas con ello al viejo Oeste o al Ejército rojo) o curador, sino de director de investigación. Tal vez eso deje sin fundamento algunas de tus quejas, pero creo que es mejor ser ético y apegarse a la verdad, ¿no crees?

  2. Alejandro, el término de comisario aunque te moleste es técnicamente correcto en castellano, y posiblemente no lo sepas pero el trabajo de investigación de una exposición se le reconoce como curaduría.
    Solo quiero señalar que fue el propio Boris Berenzon quien pregonó en distinatas ocasiones y espacios de la Universidad Nacional ser el curador de la exposición centenaria; supongo que la dirección de investigación le da un mayor puntaje para el SNI -otra coincidencia técnica-
    Por último, el fundamento de lo que escribí con anterioridad radica en la acción sistemática de mentir y absuar con la que opera y transita éste individuo en los distintos ámbitos universitarios, así como también de la protección e impunidad de la cual goza para hacerlo.

    • Debo replicar a tus inexactitudes.
      1. El término de comisario existe en castellano, pero no tiene nada que ver con el trabajo que Berenzon desarrolló en la exposición. Por tanto, te repito: el cargo que tuvo este profesor no fue de “comisario”, sino de “director de investigación”. Punto.
      2. Si eres tan cuate de Berenzon como para saber lo que pregonó, pues qué bien. Pero yo puedo decir que soy Quetzalcóatl y no por eso seré el dios prehispánico. Tu argumento es frívolo.
      3. Por último, dado tu inmenso odio hacia el personaje, te recomiendo que le propines a Berenzon un certero escupitajo enmedio de la frente. Tal vez así amaine tu coraje.
      ¡Suerte con el escupitajo! ¡Que sea certero!

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